sábado, 12 de octubre de 2013

¿Cómo aprende un adulto y como enseñarle?
Según los textos que he revisado para el presente bloque temático, se puede llegar a la conclusión que, si bien el aprendizaje adulto tiene sus particularidades, no dista mucho del aprendizaje tradicional. Pero sobre todo se puede recalcar que por ningún motivo ha de considerarse que el adulto posee una menor capacidad de aprendizaje con respecto a los demás grupos de edad.
De hecho podríamos decir que el adulto cuenta con una serie de características que pueden favorecer el aprendizaje. En primer lugar podríamos mencionar, según el texto de Sarrate Capdevila, que “el rasgo más destacable de la adultez es la conquista de la autonomía”, y esta conquista se puede manifestar en planos tan distintos como el económico, afectivo, social y psicológico (Capdevila, 2010). Esto va a proveer al adulto de la autosuficiencia necesaria para dirigir su propio aprendizaje, dependiendo únicamente de la voluntad que tenga de hacerlo.
Ahora bien, dentro de las particularidades del aprendizaje adulto también podemos destacar que la persona que pasa por esta etapa debe enfrentar situaciones específicas propias de este periodo, tales como el proceso de jubilación, la pérdida de familiares y amigos, así como el mismo proceso de envejecimiento y la consecuente aproximación a la muerte (Izquierdo, 2005), todo esto se encuentra dentro de la crisis normativa. Según el mismo autor, otros aspectos como la sabiduría, la socialización, la flexibilidad emotiva y la flexibilidad mental, forman parte de las etapas de la adultez.
Podríamos decir entonces que, los conocimientos previos adquiridos a lo largo de la vida de cualquier adulto, que a su vez fortalecen de diferentes maneras las etapas antes mencionadas, son su mayor fortaleza a la hora de enfrentar un nuevo proceso de aprendizaje. Tendríamos que hablar entonces de un “desarrollo vital caracterizado por una multidireccionalidad y una multidimencionalidad inter e intraindividuales (Izquierdo, 2005).
Como ya se mencioné al inicio, no se puede que el adulto tenga menos capacidad para adquirir nuevos conocimiento, y la idea de que el adulto es una persona con cierta lentitud para aprender queda totalmente desestimada (Valle, 2012), vale decir, los adultos están en perfectas condiciones de seguir aprendiendo, y tiene además, una madurez afectiva, emocional y cognitiva que lo favorece.
Finalmente debo resaltar que aquello que propone Del Valle sobre las estrategias instruccionales para reducir la carga cognitiva y aumentar los aprendizajes complejos, que incluye cuatro componentes (tareas de aprendizaje, información de soporte, información de procedimientos y ejercicios de parte de la tarea) (Valle, 2012) será muy útil a la hora de proporcionar una experiencia de aprendizaje significativo, sobre todo si viene acompañado de la respectiva retroalimentación.

Bibliografía

Capdevila, M. L. (3 de febrero de 2010). 060.es. Obtenido de 060.es: http://www.060.es
Izquierdo, Á. (2005). Psicología del desarrollo de la edad adulta. (U. C. Madrid, Ed.) Revista Complutense de Educación, XVI(2), 601-619.
Valle, R. d. (2012). Aprendizaje adulto. En Diplomatura de Especialización en Docencia para la Formación y la Capacitación. Lima: Facultad de Educación PUCP.

He trabajado casi 15 años enseñando a adultos en procesos no escolares, y es un trabajo complejo  demanda un análisis y reflexión previa de las circunstancias que rodean a las personas a las que vas a enseñar. En mi caso he tenido dos diferentes públicos, el primero era profesionales técnicos en ciencias de la salud y el segundo madres con negocios de subsistencias en las zonas marginales de Lima.
Reconocer al adulto como una persona con mucha experiencia, que ha logrado a través de la experimentación constante motivada por una necesidad y que necesita ser apoyado para mejorar sus habilidades y entendimiento sobre lo que hace de manera que logre mejores resultados es la estrategia con la ingresamos a trabajar con las personas adultas. Según Sarrate Capdevila, María Luisa: ¨la experiencia constituye un principio y fuente natural del conocimiento decisivo en el proceso de aprendizaje¨.
Partiendo de esta premisa reflexionamos los capacitadores sobre aquellas necesidades reales que tenemos que tomar en cuenta a la hora de plantearnos en que capacitarlos, cual es nuestro eje temático y cuáles son las mejores formas pedagógicas para enganchar a las personas en una propuesta educativa. Yo empiezo por reconocer que el adulto tiene muchas prioridades en su vida, por lo tanto tomar en cuenta sus verdaderas necesidades es un paso importante para desarrollar una intervención educativa así como el entorno en el cual ha desarrollado su vida. Pero tenemos que tomar en cuenta que muchos de estos adultos de edad cronológica, no han terminado sus procesos de madures debido a muchos factores que han influido de manera drástica en su vida y que no le han permitido completar su autonomía: la violencia, la pobreza, la inestabilidad emocional, etc. Todas estas condiciones plantean trabajar con personas inacabadas que deben empezar por mejorar la imagen que tienen de ellos mismos para luego reconocer el papel importante que tienen como miembros de su comunidad.
 Todas las personas adultas pueden aprender con la misma capacidad y habilidad que cualquier niño. Pero la diferencia es que los adultos tienen una realidad diferente, para poder lograr un proceso educativo debemos tomar en cuenta que tan importante es lo que queremos trabajar, para ellos. Partimos que todos tenemos conocimientos previos pero en caso de los adultos ellos tienen intereses que se mueven en base a su realidad, entonces a la hora de trabajar con adultos debemos establecer que es lo que realmente es importante para trabajar con ellos. El adulto entonces es una pieza clave de su aprendizaje, y el aprendizaje en ellos es como dice A. Zavala: ¨Es una construcción personal que realiza el alumno gracias a la ayuda que recibe de otras personas. Esa construcción a través de la cual puede atribuir significado a un determinado objeto de enseñanza, implica la aportación de la persona que aprende, de su interés y disponibilidad, de sus conocimientos previos y de su experiencia¨.
Entonces es importante el activar la mayor cantidad de experiencias previas que se tengan de un tema, por ejemplo cuando trabajo gestión de negocios, uno de los grandes problemas que tienen las mujeres con pequeños negocios es que no llevan un orden en las cuentas de su negocio, por lo tanto tienen una idea de cuánto han ganado pero no saben exactamente cuánto es la ganancia que obtienen por cada sol que invierten, esto genera que a la larga el negocio quiebre debido a que no tienen una idea ordenada y clara de cuanto es el dinero que corresponde a su capital de trabajo y cuanto es la ganancia que obtienen. Este caso es muy común entre las negociantes, por eso se aplica la capacitación en torno a la experiencia y lo importante que es organizar las cuentas para obtener mejores resultados. Luego de eso se pasa a trabajar de manera colaborativa en grupo para propiciar que entre ellas pueda generarse debate e intercambio de experiencias, esto lo consideramos muy importante, porque una cosa es que lo escuchen de un capacitador que es externo y otro que escuchen las experiencias de éxito de parte de una de sus amigas, esto a la vez genera en las participantes el deseo de ser como su compañera ya que la impulsa el hecho de provenir de un mismo contexto.
Para enseñarle al adulto debemos de partir de encontrar en sus recuerdos la importancia que tiene el tema que vamos a tratar, la inclusión de dinámicas reflexivas y participativas que generen en ellos la activación de conocimientos o socio dramas que los acerquen a temas cotidianos que suelen enfrentar y como podrían aportar su solución, para luego aplicar los conocimientos adquiridos en sus propios problemas reales. El conocimiento  se transforma en un aprendizaje significativo a través del trabajo colaborativo que parte de la vivencia, el intercambio de información, la investigación,  el cuestionamiento, el debate, el análisis y reflexión en torno a los saberes previos de los/las educandos/as y el docente.

El grupo Alforja, en su libro Técnicas participativas para la educación popular menciona que la realización de técnicas participativas o dinámicas de grupo implica:
a)      Partir siempre de la práctica, o sea de lo que la gente sabe, vive, siente; las diferentes situaciones y problemas que enfrentan en su vida, y que en un programa educativo se plantean como temas a desarrollar.
b)      Desarrollar un proceso de teorización sobre esa práctica, o como un salto a lo “teórico”, sino como un proceso sistemático, ordenado, progresivo y al ritmo de los participantes, que permita ir descubriendo los elementos teóricos e ir profundizando de acuerdo al nivel de avance del grupo.
El proceso de teorización así planteado, permite ir ubicando lo cotidiano, lo inmediato, lo individual y parcial, dentro de lo social, lo colectivo, lo histórico, lo estructural.
c)       Este proceso de teorización debe permitir siempre regresar a la práctica para transformarla, mejorarla y resolverla; es decir, regresar con nuevos elementos que permitan que el conocimiento inicial, la situación, el sentir del cual partimos, ahora nos lo podemos explicar y entender, integral y científicamente. (ALFORJA 2005: 10),


Como se puede apreciar, las técnicas participativas o dinámicas de grupos son un conjunto de instrumentos, herramientas pedagógicas, que se utilizan en los procesos educativos para generar aprendizajes que partan de lo que las personas saben, viven y sienten.
La aplicación de un modelo de aprendizaje colaborativo y el uso de las técnicas participativas, permiten a los adultos, a partir del trabajo en investigación en equipo y el intercambio de información, generar aprendizajes significativos,  así como desarrollar habilidades personales y sociales.

Con este trabajamos propiciamos el empoderamiento y mejoramos la autoestima de las mujeres que trabajan con nosotros.

Bibliografía

1. DEL VALLE, Roxana (2012) Aprendizaje adulto. Diplomatura de Especialización en docencia para la formación y la capacitación. Lima: Facultad de Educación PUCP.
2. Programa Regional Coordinado de Educación Popular (IMDEC, CCS, CEASPA, CENCOPH, CEPA, CEP)
3. 

jueves, 10 de octubre de 2013


¿Cómo aprende el adulto y cómo enseñar?
Es interesante poder hablar e indagar de este tema luego de estarlo experimentando, ya que al leer acerca de ello uno puede aterrizar y ver de manera más palpable lo que se está viviendo.
Estudiar en esta etapa de la vida es muy difícil ya que uno tiene una serie de responsabilidades como el trabajo que ocupa la principal actividad en nuestras vidas y que además demanda mucho tiempo. Y pese a ello no se puede dejar de lado ni restar importancia a las actividades que nos demanda el estudiar es muy difícil lidiar con ambos al mismo tiempo y tratar de cumplir de la mejor manera con ambos. Sin embargo, la sociedad nos demanda cada vez más, a estar capacitados y a una educación permanente y que esto a su vez nos lleve a solucionar de mejor manera los problemas y los retos que se nos presentan a lo largo de la vida no solo en el tema laboral.
Como bien sabemos el adulto es una etapa evolutiva muy diferente a la de la infancia, se experimenta de diferente manera que cuando estábamos en la escuela. Pero surge la interrogante de si en realidad lo podemos lograr. Quizás todos hemos pensado en algún momento ¿lo lograremos? ¿Seré capaz de estudiar? ¿Tendré la capacidad para leer y retener la información?, entre otras preguntas que surgen cuando uno está tomando la decisión de ingresar a un curso, taller, maestría, especialidad, etc. Es muy reconfortante la postura de Delors (1996) quien menciona que “nadie puede esperar que las nociones adquiridas en la juventud basten para toda la vida y que de la actividad educativa y la vida han de caminar juntas para propiciar el crecimiento continuo de la persona”. Entiendo esto, como que es necesario que hagamos continuo el estudiar para poder obtener más herramientas para futuros logros; además, en mi experiencia puedo resaltar el hecho que en esta etapa se aprovecha mucho más ya que hay una posesión de conocimientos previos tanto por los estudios anteriores como por la experiencia. Sin embargo, también esto nos sirve, no solo para ampliar nuestros conocimientos sino también, para que los que tenemos no se pierdan o para transformarlos y variarlos de acuerdo a los cambios que se dan en diferentes contextos y situaciones (María Luisa Sarrate, 2009).
Por otro lado, otra de las interrogantes que nos surgen es saber que tan capaces somos como adultos de lograrlo, antes se pensaba que ya a cierta edad no se aprendía y que el aprender solo podía ser durante la etapa escolar o universitaria. Smith and Reio (2006) afirman que “los adultos somos capaces de aprender de forma óptima y construir conocimientos”; María Luisa Sarrate (2009) nos plantea que existen investigaciones que nos habla de la gran plasticidad que poseemos y que nuestro potencial permanece a lo largo de nuestra vida, claro que hace la aclaración de que ello también depende de las características y potencialidades que cada uno posee, así como, del ambiente. Vega y Bueno (1995) rechazan la teoría del déficit, que como ya mencione se pensaba antiguamente, por el contrario la habilidad de pensar y ser reflexivos aumenta con el paso del tiempo. Esto es muy importante ya que la experiencia nos sirve para el proceso de aprendizaje, todo lo que hemos vivido y adoptado a lo largo de los años como competencias, virtudes, valores, destrezas, etc. son parte enriquecedora para nuestro desarrollo cognitivo Knowles (1984). Además, de la satisfacción personal que nos produce el vernos más capacitados lo cual eleva en gran manera el autoestima, dándonos más confianza, seguridad y brindándonos mejoras en el ámbito personal y laboral.
Ahora, no todo es perfecto, como mencione al inicio uno como adulto tiene otras obligaciones como el trabajo por ejemplo, esto es una de las dificultades que se presentan pero no solo existe esta, hay otras que le atañen como menciona María Luisa Sarrate (2009) existen también la falta de tiempo, fatiga, responsabilidades tanto laborales como familiares, con respecto a este último considero que particularmente es el segundo más complicado ya que es difícil lograr que la esposa o esposo comprendan la necesidad del estudio y más aún los hijos quienes demandan y necesitan tiempo y no solo de horas compartidas sino de calidad, para lo cual genera más agotamiento. La dimensión afectiva influye en el comportamiento, como las emociones, los sentimientos, los valores, intereses y las necesidades (Gonzales Moreyra, 19910). Para todas estas dificultades María Luisa Sarrate (2009) resalta el peso que la motivación interna tiene para evitar el abandono o fracaso. También es importante reconocer que como adultos poseemos diferentes formas de recibir y procesar la información y que todas estas dificultades pueden generar en nosotros una disminución del nivel de atención; sin embargo, es posible manejarlo haciendo uso de diferentes estrategias que son importantes a tener en cuenta para lograr los objetivos. Siendo, como menciona Roxana Del Valle (2012) que el adulto es el actor y agente de su propio conocimiento, es necesario que sea consciente de las estrategias que debe utilizar.
Raúl Gozales Moreyra (1991) define aprendizaje como “un proceso de enriquecimiento de la acción, por asimilación mutua de esquemas, en función de la experiencia real o simbólica. Su función es mejorar la conducta haciéndola más adecuada y flexible a las situaciones”. Del mismo modo, resalto las dimensiones explicativas de este proceso de R. Mayer y R. Calvin (2008) donde menciona que el aprendizaje supone fortalecer las respuestas, añadir nueva información y resignificar la situación presente. Para ello, es importante la cantidad de experiencias significativas que posee el adulto puesto que significaría mayor información almacenada. Una de las cosas que son necesarias para el adulto que está aprendiendo es lograr la automatización para la construcción de esquemas, J. Sweller plantea que a mayores experiencias significativas menor carga cognitiva, es decir, al lograr que el aprendizaje sea significativo o haberlo interiorizado habría más espacio para asimilar nuevas experiencias, tratando de que lo que está en la memoria a corto plazo pase a largo plazo. Esto lo he podido ver claramente este año que ingrese a un nuevo colegio y a la universidad al mismo tiempo, al inicio sentía que no podía retener muchas información, debido a que todo en el colegio era nuevo para mí era muy diferente a los colegios en los que estaba acostumbrada a trabajar; sin embargo, con el paso del tiempo y las repeticiones constantes tengo un poco más de manejo y ya se hizo automático y este hecho ha producido que tenga una mejor calidad de retención.
Del mismo modo J. Sweller (2007) propone ciertas estrategias para tener un aprendizaje significativo como: secuenciación gradual de los contenidos, ejemplos con preguntas y respuestas, recordatorios de contenidos, organizadores avanzados y soporte multimedia. Todo esto para que se dé la retroalimentación que es oportuna para almacenar la información de manera significativa, a manera de práctica para que sea autentica.


SARRATE, Maria Luisa (2009) "Rasgos singulares del aprendizaje adulto". En: Educación de personas adultas en las fuerzas armadas. Catálogo general de publicaciones oficiales. España: Ministerio de Defensa.
KNOWLES, M. S. (1984) The Adult Learner: A Neglected Species. Houston: Gulf.
DELORS, J. (1996): La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la comisión Internacional sobre educación para el siglo XXI
DEL VALLE, ROXANA (2012) Aprendizaje adulto. Diplomatura de Especialización en Docencia para la Formación y la Capacitación. Lima: Facultad de Educación PUCP.

Aprendizaje adulto: ¿Cómo aprenden los adultos y cómo enseñarles?

Durante muchos años, incluso en la actualidad, muchas personas han pensado que la educación por excelencia es una actividad exclusiva de la infancia y la adolescencia. Sin embargo, en los últimos años y como lo demuestran diversas investigaciones (Sarrate 2009, Izquierdo 2005, entre otros) el ser humano tiene la gran capacidad de seguir aprendiendo a lo largo de la vida.

Esta visión de una educación y formación permanente, que no se acaba al llegar a la edad adulta, se ve cristalizada y reflejada en diversos documentos producidos en las últimas décadas, entre las cuales se encuentran el informe "La educación encierra un tesoro" (Delors 1996), la Declaración de Hamburgo sobre la educación de las personas adultas (UNESCO 1997), el Informe Mundial sobre el Aprendizaje y la educación de Adultos (UNESCO 2010), entre otros.

Todas ellas, al igual que la pedagogía del oprimido (Freire 1969), nos invitan a comprender que, como afirmaba Jhon Dewey, "la educación de adultos es un derecho y un bien público al que todos deberían tener acceso, pero en la que todos tienen igualmente la responsabilidad de participar en el interés de mantener la democracia" (UNESCO 2010).

Este derecho y bien público debe ser entendido como un aprendizaje a lo largo de la vida, que no tiene fin ni debe de excluir a ninguna persona; ya que como se menciona en el punto 21 de la Declaración sobre Educación de las personas Adultas:

"En la actualidad hay en el mundo más personas de edad por habitante que nunca antes, y la proporción sigue en aumento. Estos adultos de edad pueden contribuir mucho al desarrollo de la sociedad. Por lo tanto, es importante que tengan la posibilidad de aprender en igualdad de condiciones y de maneras apropiadas. Sus capacidades y competencias deben ser reconocidas, valoradas y utilizadas." (UNESCO 2010)

Tomando en cuenta lo que menciona Maria Luisa Serrate en su texto "Rasgos Singulares del Aprendizaje Adulto", acerca de las características propias de la edad adulta (la capacidad de autodirección, el alto nivel de responsabilidad en base a una ética propia, el desempeño conjunto y simultaneo de distintos roles y el ser agente activo con una proyección-incidencia elevada) y el amplio repertorio de experiencias que "constituyen un principio y fuente natural de conocimiento, decisivo en el proceso de aprendizaje" (Serrate 2009:35), podemos observar que, efectivamente, las estrategias de enseñanza y aprendizaje que se lleven acabo en jóvenes y adultos no necesariamente deben de ser las mismas que se aplican a los más jóvenes (niños y adolescentes).

En el caso de las poblaciones adultas, por ejemplo, "la motivación para aprender se encuentra especialmente interrelacionada con las satisfacción de sus necesidades y expectativas" (Serrate 2009:35). Es decir, a diferencia de los adolescentes e infantes, hay una tendencia creciente (con la edad) a que predomine la motivación intrínseca (interna) más que la extrínseca (basada en factores externos como las calificaciones, por ejemplo). Por esta razón, en muchos casos suelen haber jóvenes y adultos se preguntan "¿y esto para qué me sirve?"

Debido a ello es importante que, al momento de diseñar estrategias y propuestas de enseñanza y aprendizaje en adultos, tomemos en cuenta la diversidad de experiencias que traen consigo nuestros educandos, ya que dichas experiencias son las que le dan un un valor y significado a sus propios conocimientos y aprendizajes. Asimismo, debemos de tomar en cuenta lo que nos señalan autores como Ángel Izquierdo (2005) sobre los problemas o conflictos que se dan en el desarrollo del adulto, tales como: el aprecio de la sabiduría frente a al aprecio de la fuerza física (cómo las personas cuando van avanzando en edad comienzan a canalizar gran parte de sus energías físicas en actividades mentales), la socialización frente a la sexualización en las relaciones humanas (se comienzan a redefinir las relaciones con personas de ambos sexos, dando prioridad a la camaradería sobre la intimidad sexual o la competitividad y a la búsqueda de la sabiduría), la flexibilidad frente a la rigidez mental (la lucha contra las tendencias a obstinarse en sus hábitos o desconfiar demasiado de las nuevas ideas).

En otras palabras, se trataría de proponer estrategias didácticas (contextualizadas a las etapas del desarrollo adulto) que propicien aprendizajes significativos. Es decir que los educandos sean quienes construyan un significado propio o personal para un objeto de la realidad o contenido que pretenden aprender. 

El aprendizaje de un nuevo contenido es, en último término, el producto de una actividad constructiva mediante la cual la persona incorpora  a su experiencia, los significados y re­presentaciones referidos a un nuevo conocimiento. Para ello se debe tomar en cuenta, en el desarrollo cualquier propuesta de formación, que son las personas (educandos) los principales constructores del conocimiento y que construyen signi­ficados cuando hacen uso de experiencias y conocimientos previos, cuando tienen interés y disponibili­dad y cuando reciben la orientación oportuna y efectiva del educador/formador en el marco de una situa­ción interactiva, situación que nos toca crear y promover.


La metodología debe ser holística. Es decir, que abarque la integralidad del ser humano, que tenga en  cuenta los aspectos cognitivos, afectivos y actitudinales acordes con su etapa de vida.

Tomando en cuenta la psicopedagogía del adulto, expuesta por Roxana Valle (2012), se podría decir que al momento de desarrollar nuestras propuestas educativas, deberíamos tomar en cuenta los elementos sugeridos por Rosa Maria Mujica (2006):
  • Partir de la realidad de los educandos: Es fundamental partir de la realidad, esto es de las características, necesidades, intereses y problemas de los alumnos  con las que trabajamos, así como de su experiencia de vida, sus posibilidades y sus limitaciones. Partir de la realidad de las personas supone entonces abordar los contenidos de cada clase, taller o sesión, incorporando las experiencias y conocimientos previos de los que participan en ellos.
  • Aprender a aprender:    Esto significa que  el aprendizaje debe partir de la experiencia directa de las personas promoviendo su actividad de tal manera que sean capaces de buscar información, de organizar sus ideas, reflexionar, sintetizar y construir  opinión y conocimientos, pasando de ser receptores pasivos a  productores de conocimientos.
  • Tener en cuenta el diálogo como método privilegiado: Un aspecto fundamental el desarrollo de una comunicación horizontal entre los sujetos involucrados en el proceso educativo. Para que haya comunicación horizontal es necesario que las personas se reconozcan diferentes pero iguales en dignidad y derechos. El diálogo constituye un espacio que permite expresar las diferentes posturas, opiniones o sentimientos frente a un hecho o a una situación. El diálogo hace posible el aprendizaje activo,
  • Se promueva la Criticidad:  Criticidad es aquella actitud que permite dar una opción justa; juzgar ideas, personas y hechos, con equilibrio y profundidad. Criticidad es igual a sensatez o a "sentido común" y es opuesta a la superficialidad, la obstinación, el apasionamiento y la intolerancia .La persona crítica es capaz de juzgar con actitud positiva; por ello no sólo emite juicios sino que abre espacios de discusión y, en lo posible, propone alternativas y soluciones. Los educandos  deben aprender a distinguir, comparar, evaluar y proponer, para tener juicios propios, correctos y justos. Para desarrollar la capacidad crítica es necesario  privilegiar la información que parte de la realidad, tratando siempre de regresar a ella para transformarla;  favorecer la reflexión, el análisis y la interpretación de la información adquirida;  promover la autocrítica (la autoevaluación) tanto del educador como del participante;  integrar teoría y práctica 
  • Promover la expresión y el desarrollo de afectos y sentimientos: Toma en cuenta los sentimientos de los educandos. Si las personas expresan libre y conscientemente sus sentimientos, y se les acompaña a crecer y madurar en ellos, se puede decir que se está tomando en cuenta a la persona. Sólo es posible el aprendizaje de valores si el educador en sus métodos y procedimientos, toma  en cuenta los sentimientos de los educandos.
  • Promover la participación:  Promover la participación es motivar a los y las participantes a tomar parte activa en todas las actividades planificadas en el proceso educativo, para que dejen de ser espectadores, para ser protagonistas.  Cuando los y las participantes participan, se comprometen con las iniciativas que tomen, asumen sus responsabilidades y descubren su capacidad para tomar decisiones.
  • Promueva La Integralidad: En este sentido, promover el desarrollo integral de la persona exige asumirla como valiosa en sí misma, única y diferente, que tiene características propias y originales. propicia el desarrollo orgánico y psicomotor tomando en cuenta las características y posibilidades de cada persona;  estimula la capacidad de conocer, comprender, crear, construir, descubrir, cuestionar, proyectar, valorar y trascender;  crea las condiciones necesarias para el desarrollo, para la expresión de los sentimientos y afectos y de su capacidad estética; promueve el desarrollo del juicio moral, estimulando la capacidad de diferenciar el bien del mal, el desarrollo de la tolerancia, del sentimiento de igualdad de los seres humanos, de la solidaridad y de todos aquellos valores que hagan posible el logro de la justicia, la democracia y la paz.
  • Rescatar el valor del juego: El que sean adultos no significa que no sepan/deban jugar o que se hayan olvidado de hacerlo. Los  juegos ayudan a realizar un diagnóstico de manera participativa, permiten conocer qué  es lo que los participantes saben sobre el tema y a partir de este conocimiento reforzar o transformar las ideas previas. Los juegos promueven el debate y logran que se expresen los participantes. Ayudan también a compartir las experiencias y la vida generando ambientes de acogida y respeto al otro y a la otra, de tolerancia y de aprecio. Los juegos hacen más fácil cuestionar los prejuicios y preconceptos predisponiendo a los participantes a nuevos aprendizajes. Los  juegos también ayudan a construir colectivamente conceptos e ideas.

En conclusión, se puede decir que el aprendizaje y la educación no son hechos acabados. Si bien el aprendizaje adulto tiene algunas diferencias, propias de la etapa de vida, con respecto a la educación que debe de recibir un niño o adolescente, el aprendizaje es un derecho que se debe dar a lo largo de la vida.

A manera de resumen se presenta la siguiente infografía donde se presentan cuales son los principios del aprendizaje adulto que se han presentado en esta publicación.

Fuente: Blog TICs y Formación
Consulta: 9 de octubre de 2013



Bibliografía:

- DELORS, Jacques (1998). La Educación encierra un tesoro. UNESCO. Consulta: 7 de abril de 2013. http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF


- DEL VALLE, Roxana (2012) Aprendizaje adulto. Diplomatura de especialización en Docencia para la Formación y la Capacitación. Lima: Facultad de Educación PUCP. En: PLAN ESPECIAL DE LICENCIATURA EN EDUCACIÓN (2013). Texto base del curso Didáctica para Procesos Educativos No Escolares. Material de enseñanza. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Educación.

- FREIRE, Paulo (1969). Pedagogía del Oprimido. Barcelona, Biblioteca Nueva. 

IZQUIERDO, Ángel (2005). Psicología del desarrollo de la edad adulta. Revista Complutense de Educación. Vol. 16, Núm. 2, 601-619. En: PLAN ESPECIAL DE LICENCIATURA EN EDUCACIÓN (2013). Texto base del curso Didáctica para Procesos Educativos No Escolares. Material de enseñanza. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Educación.

- MUJICA, Rosa Maria (2006). Metodología de Educación en Derechos Humanos. Consulta: 9 de octubre de 2013.


- SARRATE CAPDEVILLA, Maria Luisa (2009). "Rasgos Singulares del aprendizaje adulto" En: Educación de personas Adultas en las Fuerzas Armadas. CATÁLOGO GENERAL DE PUBLICACIONES OFICIALES. España: Ministerio de Defensa. pp.27-40.  En: PLAN ESPECIAL DE LICENCIATURA EN EDUCACIÓN (2013). Texto base del curso Didáctica para  Procesos Educativos No Escolares. Material de enseñanza. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Educación.

- UNESCO (1997). Declaración de Hamburgo. Hamburgo, Alemania. Consulta: 9 de octubre de 2013 http://www.unesco.org/education/uie/confintea/pdf/con5spa.pdf

- UNESCO (2010). Informe Mundial sobre el Aprendizaje y la Educación de Adultos. Instituto de UNESCO para la Educación a lo largo de toda la vida. Hamburgo, Alemania. Consulta: 9 de octubre de 2013.