Durante muchos años, incluso en la actualidad, muchas personas han pensado que la educación por excelencia es una actividad exclusiva de la infancia y la adolescencia. Sin embargo, en los últimos años y como lo demuestran diversas investigaciones (Sarrate 2009, Izquierdo 2005, entre otros) el ser humano tiene la gran capacidad de seguir aprendiendo a lo largo de la vida.
Esta visión de una educación y formación permanente, que no se acaba al llegar a la edad adulta, se ve cristalizada y reflejada en diversos documentos producidos en las últimas décadas, entre las cuales se encuentran el informe "La educación encierra un tesoro" (Delors 1996), la Declaración de Hamburgo sobre la educación de las personas adultas (UNESCO 1997), el Informe Mundial sobre el Aprendizaje y la educación de Adultos (UNESCO 2010), entre otros.
Todas ellas, al igual que la pedagogía del oprimido (Freire 1969), nos invitan a comprender que, como afirmaba Jhon Dewey, "la educación de adultos es un derecho y un bien público al que todos deberían tener acceso, pero en la que todos tienen igualmente la responsabilidad de participar en el interés de mantener la democracia" (UNESCO 2010).
Este derecho y bien público debe ser entendido como un aprendizaje a lo largo de la vida, que no tiene fin ni debe de excluir a ninguna persona; ya que como se menciona en el punto 21 de la Declaración sobre Educación de las personas Adultas:
"En la actualidad hay en el mundo más personas de edad por habitante que nunca antes, y la proporción sigue en aumento. Estos adultos de edad pueden contribuir mucho al desarrollo de la sociedad. Por lo tanto, es importante que tengan la posibilidad de aprender en igualdad de condiciones y de maneras apropiadas. Sus capacidades y competencias deben ser reconocidas, valoradas y utilizadas." (UNESCO 2010)
Tomando en cuenta lo que menciona Maria Luisa Serrate en su texto "Rasgos Singulares del Aprendizaje Adulto", acerca de las características propias de la edad adulta (la capacidad de autodirección, el alto nivel de responsabilidad en base a una ética propia, el desempeño conjunto y simultaneo de distintos roles y el ser agente activo con una proyección-incidencia elevada) y el amplio repertorio de experiencias que "constituyen un principio y fuente natural de conocimiento, decisivo en el proceso de aprendizaje" (Serrate 2009:35), podemos observar que, efectivamente, las estrategias de enseñanza y aprendizaje que se lleven acabo en jóvenes y adultos no necesariamente deben de ser las mismas que se aplican a los más jóvenes (niños y adolescentes).
En el caso de las poblaciones adultas, por ejemplo, "la motivación para aprender se encuentra especialmente interrelacionada con las satisfacción de sus necesidades y expectativas" (Serrate 2009:35). Es decir, a diferencia de los adolescentes e infantes, hay una tendencia creciente (con la edad) a que predomine la motivación intrínseca (interna) más que la extrínseca (basada en factores externos como las calificaciones, por ejemplo). Por esta razón, en muchos casos suelen haber jóvenes y adultos se preguntan "¿y esto para qué me sirve?"
Debido a ello es importante que, al momento de diseñar estrategias y propuestas de enseñanza y aprendizaje en adultos, tomemos en cuenta la diversidad de experiencias que traen consigo nuestros educandos, ya que dichas experiencias son las que le dan un un valor y significado a sus propios conocimientos y aprendizajes. Asimismo, debemos de tomar en cuenta lo que nos señalan autores como Ángel Izquierdo (2005) sobre los problemas o conflictos que se dan en el desarrollo del adulto, tales como: el aprecio de la sabiduría frente a al aprecio de la fuerza física (cómo las personas cuando van avanzando en edad comienzan a canalizar gran parte de sus energías físicas en actividades mentales), la socialización frente a la sexualización en las relaciones humanas (se comienzan a redefinir las relaciones con personas de ambos sexos, dando prioridad a la camaradería sobre la intimidad sexual o la competitividad y a la búsqueda de la sabiduría), la flexibilidad frente a la rigidez mental (la lucha contra las tendencias a obstinarse en sus hábitos o desconfiar demasiado de las nuevas ideas).
En otras palabras, se trataría de proponer estrategias didácticas (contextualizadas a las etapas del desarrollo adulto) que propicien aprendizajes significativos. Es decir que
los educandos sean quienes construyan un significado propio o personal para un
objeto de la realidad o contenido que pretenden aprender.
El aprendizaje de un
nuevo contenido es, en último término, el producto de una actividad
constructiva mediante la cual la persona incorpora a su experiencia, los significados y representaciones
referidos a un nuevo conocimiento. Para ello se debe tomar en cuenta, en el
desarrollo cualquier propuesta de formación, que son las personas (educandos) los principales constructores del
conocimiento y que construyen significados cuando hacen uso de experiencias y
conocimientos previos, cuando tienen interés y disponibilidad y cuando reciben la orientación oportuna y efectiva del educador/formador en el marco de una situación
interactiva, situación que nos toca crear y promover.
La metodología debe ser holística. Es decir, que abarque la integralidad del ser humano, que tenga en cuenta los aspectos cognitivos, afectivos y actitudinales acordes con su etapa de vida.
Tomando en cuenta la psicopedagogía del adulto, expuesta por Roxana Valle (2012), se podría decir que al momento de desarrollar nuestras propuestas educativas, deberíamos tomar en cuenta los elementos sugeridos por Rosa Maria Mujica (2006):
- Partir de la realidad de los educandos: Es fundamental partir de la realidad, esto
es de las características, necesidades, intereses y problemas de los alumnos con las que trabajamos, así como de su
experiencia de vida, sus posibilidades y sus limitaciones. Partir de la
realidad de las personas supone entonces abordar los contenidos de cada clase, taller o sesión,
incorporando las experiencias y conocimientos previos de los que participan en
ellos.
- Aprender a aprender: Esto significa que el
aprendizaje debe partir de la experiencia directa de las personas promoviendo
su actividad de tal manera que sean capaces de buscar información, de organizar
sus ideas, reflexionar, sintetizar y construir
opinión y conocimientos, pasando de ser receptores pasivos a productores de conocimientos.
- Tener en cuenta el diálogo como método privilegiado: Un
aspecto fundamental el desarrollo de una comunicación horizontal entre los
sujetos involucrados en el proceso educativo. Para que haya comunicación
horizontal es necesario que las personas se reconozcan diferentes pero iguales
en dignidad y derechos. El diálogo constituye un espacio que permite expresar
las diferentes posturas, opiniones o sentimientos frente a un hecho o a una
situación. El diálogo hace posible el aprendizaje activo,
- Se promueva la Criticidad: Criticidad es
aquella actitud que permite dar una opción justa; juzgar ideas, personas y
hechos, con equilibrio y profundidad. Criticidad es igual a sensatez o a "sentido común" y es opuesta a la
superficialidad, la obstinación, el apasionamiento y la intolerancia .La
persona crítica es capaz de juzgar con actitud positiva; por ello no sólo emite
juicios sino que abre espacios de discusión y, en lo posible, propone
alternativas y soluciones. Los educandos deben aprender a distinguir, comparar,
evaluar y proponer, para tener juicios propios, correctos y justos. Para
desarrollar la capacidad crítica es necesario
privilegiar la información que parte de la realidad, tratando siempre de
regresar a ella para transformarla;
favorecer la reflexión, el análisis y la interpretación de la
información adquirida; promover la
autocrítica (la autoevaluación) tanto del educador como del participante; integrar teoría y práctica
- Promover la expresión y el desarrollo de afectos y sentimientos: Toma en cuenta los sentimientos
de los educandos. Si las personas expresan libre y conscientemente sus
sentimientos, y se les acompaña a crecer y madurar en ellos, se puede decir que
se está tomando en cuenta a la persona. Sólo es posible el aprendizaje de valores si el educador en sus métodos y
procedimientos, toma en cuenta los
sentimientos de los educandos.
- Promover la participación: Promover la participación es motivar a los
y las participantes a tomar parte activa en todas las actividades planificadas
en el proceso educativo, para que dejen de ser espectadores, para ser
protagonistas. Cuando los y las
participantes participan, se comprometen con las iniciativas que tomen, asumen
sus responsabilidades y descubren su capacidad para tomar decisiones.
- Promueva La Integralidad: En este sentido, promover el desarrollo
integral de la persona exige asumirla como valiosa en sí misma, única y
diferente, que tiene características propias y originales. propicia el
desarrollo orgánico y psicomotor tomando en cuenta las características y
posibilidades de cada persona; estimula
la capacidad de conocer, comprender, crear, construir, descubrir, cuestionar,
proyectar, valorar y trascender; crea
las condiciones necesarias para el desarrollo, para la expresión de los
sentimientos y afectos y de su capacidad estética; promueve el desarrollo del
juicio moral, estimulando la capacidad de diferenciar el bien del mal, el
desarrollo de la tolerancia, del sentimiento de igualdad de los seres humanos,
de la solidaridad y de todos aquellos valores que hagan posible el logro de la
justicia, la democracia y la paz.
- Rescatar el valor del
juego: El que sean adultos no significa que no sepan/deban jugar o que se hayan olvidado de hacerlo. Los juegos ayudan a realizar un
diagnóstico de manera participativa, permiten conocer qué es lo que los participantes saben sobre el
tema y a partir de este conocimiento reforzar o transformar las ideas previas.
Los juegos promueven el debate y logran que se expresen los participantes.
Ayudan también a compartir las experiencias y la vida generando ambientes de
acogida y respeto al otro y a la otra, de tolerancia y de aprecio. Los juegos
hacen más fácil cuestionar los prejuicios y preconceptos predisponiendo a los
participantes a nuevos aprendizajes. Los
juegos también ayudan a construir colectivamente conceptos e ideas.
En conclusión, se puede decir que el aprendizaje y la educación no son hechos acabados. Si bien el aprendizaje adulto tiene algunas diferencias, propias de la etapa de vida, con respecto a la educación que debe de recibir un niño o adolescente, el aprendizaje es un derecho que se debe dar a lo largo de la vida.
A manera de resumen se presenta la siguiente infografía donde se presentan cuales son los principios del aprendizaje adulto que se han presentado en esta publicación.
Bibliografía:
- DEL VALLE, Roxana (2012) Aprendizaje adulto. Diplomatura de especialización en Docencia para la Formación y la Capacitación. Lima: Facultad de Educación PUCP. En: PLAN ESPECIAL DE LICENCIATURA EN EDUCACIÓN (2013). Texto base del curso Didáctica para Procesos Educativos No Escolares. Material de enseñanza. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Educación.
- FREIRE, Paulo (1969). Pedagogía del Oprimido. Barcelona, Biblioteca Nueva.
- IZQUIERDO, Ángel (2005). Psicología del desarrollo de la edad adulta. Revista Complutense de Educación. Vol. 16, Núm. 2, 601-619. En: PLAN ESPECIAL DE
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN (2013). Texto base del curso Didáctica para Procesos Educativos No Escolares. Material de enseñanza. Lima: Pontificia Universidad Católica del
Perú, Facultad de Educación.
- MUJICA, Rosa Maria (2006). Metodología de Educación en Derechos Humanos. Consulta: 9 de octubre de 2013.
- SARRATE CAPDEVILLA, Maria Luisa (2009). "Rasgos Singulares del aprendizaje adulto" En: Educación de personas Adultas en las Fuerzas Armadas. CATÁLOGO GENERAL DE PUBLICACIONES OFICIALES. España: Ministerio de Defensa. pp.27-40. En: PLAN ESPECIAL DE
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN (2013). Texto base del curso Didáctica para Procesos Educativos No Escolares. Material de enseñanza. Lima: Pontificia Universidad Católica del
Perú, Facultad de Educación.
- UNESCO (2010). Informe Mundial sobre el Aprendizaje y la Educación de Adultos. Instituto de UNESCO para la Educación a lo largo de toda la vida. Hamburgo, Alemania. Consulta: 9 de octubre de 2013.